Ocho años atrás, ese 26 de junio de 2002, el entonces Presidente, Eduardo Duhalde, y el entonces gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, ordenaron la salvaje represión del Puente Pueyrredón. Con más de cuatrocientos efectivos de cuatro fuerzas de represión uniformados y de civil, con grupos de tareas disparando balas de plomo contra los manifestantes, montaron una operación policial que escondía una operación política para demonizar a las organizaciones populares. Las balas asesinas alcanzaron a Maximiliano Kosteki y a Darío Santillán, e hirieron a cientos de compañeros.
Estos terribles hechos fueron presentados a la sociedad por el gobierno provisional de Eduardo Duhalde como una “disputa entre piqueteros” y por varias horas consiguieron sostener esta mentira, con la ayuda del Monopolio: una vez más el Grupo Clarín se puso del lado de los palos y las balas, diciendo que LA CRISIS CAUSÓ DOS NUEVAS MUERTES.
Pero esta maniobra tejida por Duhalde, Solá y el Grupo Clarín, fue deshecha por la tremenda movilización popular que hizo caer al propio Duhalde, obligándolo a convocar a elecciones de manera anticipada y sepultar su candidatura.
A ocho años de esta brutal represión los responsables políticos e ideológicos siguen impunes. Hoy, Darío y Maxi siguen presentes en los millones de compañeros que a lo largo y a lo ancho de la Patria, seguimos luchando por los mismos sueños. Seguimos pidiendo Juicio y Castigo a los responsables, porque “EL PUEBLO PELEA, NO PERDONA NI OLVIDA, A LOS VENDEPATRIA NI A LOS GENOCIDAS…”
Fuente: Movimiento Evita




