( Crítica de la Argentina ) El legislador está consultando a un grupo de constitucionalistas para pedir a la Corte que lo habilite como postulante a la jefatura de Estado.
Francisco de Narváez confirmó lo que ya era vox pópuli. Reveló que su verdadera ambición política es la presidencia de la Nación más que la gobernación bonaerense. Nacido en Bogotá y naturalizado argentino, el diputado bonaerense admitió, además, que le pedirá a la Corte Suprema de Justicia que avale su candidatura. Así, el diputado se aleja de Mauricio Macri y termina de presentar en sociedad su proyecto nacional.
“Sí, me gustaría ser presidente. Voy a presentarme en la Corte Suprema de Justicia. Pero, por ahora, estamos construyendo más que una candidatura, un proyecto”, afirmó De Narváez. Pasó en Rosario, durante una de sus ya tradicionales recorridas proselitistas.
Además de visitar el conurbano bonaerense, el diputado del Peronismo Federal concreta dos o tres excursiones por el interior del país. En cada una, se garantiza un reunión política de alto perfil. Ya se fotografió junto al ex gobernador de Entre Ríos Jorge Busti; el gobernador de Santiago del Estero, el radical K Gerardo Zamora, y al mandatario salteño Juan Manuel Urtubey.
A la par de sus giras nacionales, De Narváez empezó a divulgar señales cada vez más evidentes acerca de su proyecto presidencial. Ayer, al final, por las calles de Rosario, se lo admitió a la prensa.
El ex dueño de Casa Tía no dio precisiones sobre la fecha en la que hará la presentación ante la Corte Suprema. Se limitó a difundir su plan y, desde anoche, tomar un par de días de descanso.
Su declaración no cayó bien en el macrismo, socio en la última elección legislativa. La diputada nacional y ex vicejefa de Gobierno, Gabriela Michetti, se ocupó de expresar el desánimo que provocó en su espacio la decisión de De Narváez. “Tenemos en el PRO una frustración, una decepción importante. El 28 de junio la gente nos votó por las cosas que nos unen, por un proyecto común”, dijo Michetti.
El propio De Narváez blanqueó las contradicciones que lo alejan del jefe de Gobierno porteño. “Con Macri tenemos coincidencias y diferencias. En su momento tuvimos una sólida relación en el frente electoral que armamos, pero hoy las aguas se han dividido por el proceso de internas abiertas que se avecinan en los distintos partidos”.
El diputado está decidido a pelear en la interna del Partido Justicialista. Macri, en cambio, apuesta a sumar, desde el PRO, a sectores dispersos del peronisma anti-K, el duhaldismo en particular. Su nuevo jefe de campaña presidencial es Humberto Schiavoni, un peronista ortodoxo de trato cotidiano con Eduardo Duhalde.
En contraste con los últimos gestos amistosos de Macri hacia Duhalde, De Narváez afirmó ayer que el ex gobernador bonaerense “es un poquito más parte de lo que fue, mientras que Carlos Reutemann puede expresar el tránsito del justicialismo de lo que fue a lo que viene”. El diputado proyecta una fórmula presidencial compartida con el senador santafesino, en orden a definir.
Para alcanzar tal objetivo, De Narváez necesita un aval judicial. Y ya está definida la estrategia para conseguirlo. Frente al obstáculo que le plantea el artículo 89 de la Constitución –“ser nativos o hijos de nativos”–, el Colorado responderá con el artículo 16, que establece la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. A la hora de la presentación, De Narváez también invocará algunos tratados internacionales que refieren a la no discriminación.
De Narváez y su obsesivo equipo de asesores ya consultaron a varios constitucionalistas que comparten y compartirán esa mirada inclusiva, para dar sustento legal a la presentación. Es que, según repiten como eslogan en sus oficinas de Las Cañitas, “De Narváez nació en Colombia, pero eligió ser argentino”.
( Andrés Fidanza en Crítica de la Argentina )




